Götterdämmerung

Günter Neuhold
Coro de Opera de Bilbao
Orquesta Sinfónica de Bilbao
Date/Location
22 October 2002
Palacio Euskalduna Bilbao
Recording Type
  live  studio
  live compilation  live and studio
Cast
SiegfriedHeikki Siukola
BrünnhildeNadine Secunde
GuntherBodo Brinkmann
GutruneGabriele Maria Ronge
AlberichBodo Brinkmann
HagenKurt Rydl
WaltrauteJane Henschel
WoglindeTatiana Davidova
WellgundeEmilia Boteva
FloßhildeMabel Perelstein
1. NornJane Henschel
2. NornMabel Perelstein
3. NornGabriele Maria Ronge
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Un ocaso brillante

Fue realmente una gran función de Götterdämmerüng la que cerró el ciclo del Anillo que la ABAO ha venido programando durante las últimas cuatro temporadas, un ciclo que, además y con evidente buen criterio, se ha ofrecido manteniendo la continuidad en los repartos y los montajes. La función empezó a las siete de la tarde y termino casi a las doce y media de la noche, pero se hizo corta.Y eso que el veterano tenor Heikki Sikuola cantó “tocado”, con alguna afección en la garganta, y obligado por tales limitaciones, aunque no dio muestras de reservarse en ningún momento, no fue el maravilloso Sigfrido que nos demostró ser la temporada pasada en la segunda jornada. En cambio, Nadine Secunde fue una magnífica Brünhilde en lo vocal, y además mostró unas espléndidas cualidades de actriz. Por fin, una cantante que no limita sus gestos a las habituales sobreinterpretaciones de levantar el mentón, sacar pecho y respirar agitadamente o taparse la frente con el antebrazo en una actitud digna de las malas películas mudas. Su interpretación del personaje es de mucha categoría, tanto en lo vocal como en lo dramático. Su dúo con Waltraute, papel interpretado por la mezzo americana Jane Henschel, de potente y rotunda voz, en el segundo cuadro del acto primero, fue de antología. Ambas cantantes dieron una espléndida lección de canto wagneriano. Impresionante también la forma en que Secunde cantó la Inmolación, un pasaje que llenó con todos los matices contradictorios de desesperación, furia, violencia y amor que la partitura exige.Muy bien también el bajo Kurt Rydl como el “malo” Hagen. Rutinarios y anodinos los “gibichungos” Gunther (Bodo Brickmann) y Gutrune (Gabriele Mª Ronge). Y correcta la interpetación de Tatiana Davidoda, Emilia Boteva y Mabel Perenstein como hijas del Rhin.Y especial mención para el muy competente director Gunter Neuhold y la Orquesta Sinfónica de Bilbao que sonó muy bien, especialmente en los metales. En todo momento, mantuvo Neuhold el pulso de una representación que, por su duración, siempre corre el riesgo de caer en zonas de “baja intensidad”. Resultan destacables sus intervenciones a telón bajado y especialmente la “marcha fúnebre” (aunque acompañadas por un sonoro y nada afinado coro de toses. Es curioso como la bajada del telón parece ser interpretado como un permiso para toser por determinados espectadores).En cuanto al montaje de Patrice Caurier y Moshe Leiser, sigue la línea de las producciones de las anteriores jornadas y mezcla elementos tradicionales (la roca de Brünhilde) con otros más heterodoxos. La propuesta resulta muy interesante, aunque levantará las iras de los aficionados más tradicionales. El drama se convierte en este montaje en urbano y contemporáneo. El Rhin ya no es un río salvaje sino que, en el primer cuadro del acto III corre entre diques y cruzan sobre él puentes de cemento (las hijas del Rhin llevan, por cierto, los mismos vestidos minifalderos de cabaretera que lucieron en Das Rheingold, aunque con un andrajoso y sucio abrigo por encima: al parecer, no han podido superar el quebranto económico del robo del oro). En el segundo cuadro del mismo acto, el río pasa junto a un deshumanizado paisaje urbano. Asimismo, la sala del palacio de los gibichungos se convierte en el salón de la vivienda de una familia burguesa y junto al mismo palacio, en el segundo acto, hay una especie de polideportivo con gradas y torretas de iluminación en el que se desarrolla la acción.Los personajes se presentan, pues, alejados de su condición de mitológicos y mucho más cerca de personas de carne y hueso. No voy a repetir aquí mi opinión sobre la supuesta “heroicidad” de Sigfrido, que ya comenté con ocasión de la representación de Siegfried el año pasado y que algún anatema fulminante desde las filas wagnerianas más radicales me costó. Pero, en cualquier caso, Caurier y Leiser insisten, para mí de manera muy acertada, en los aspectos “canallas” del personaje. Es Brünhilde la auténtica y verdadera heroína de esta historia.

Patxi Madariaga | 4 de noviembre de 2002

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Technical Specifications
128 kbit/s CBR, 44.1 kHz, 222 MByte (MP3)
Remarks
In-house recording
A production by Patrice Caurier and Moshe Leiser (Genève 2002)